En 1984, SEAT presentó a la cúpula de Volskwagen un prototipo llamado SEAT Mallorca que podría haber sustituido al Málaga a finales de 1989. Este prototipo estaba realizado sobre la plataforma ampliada del Ibiza, pero fue desestimado por el grupo, posiblemente era demasiado SEAT y hay que tener en cuenta que  VW  ya dirigía SEAT.
Este prototipo SEAT Mallorca no tiene nada que ver con el derivado Hispano Alemán Mallorca que se construyó a partir de numerosos componentes de origen SEAT unos años antes ( a partir de 1972) y que se describe a continuación.

El nacimiento

Este vehículo surgió de la iniciativa de Talleres Hispano-Alemán, empresa fundada por  Werner Bernhard Heiderich en los años 60. Ben, así se le conocía; ya era distribuidor de marcas como Porsche, Lamborghini, BMW, Lotus, entre otras, pero sintió la necesidad fabricar y comercializar sus propios vehículos.

Entre otros modelos de menor éxito, fabrico el MALLORCA, inspirándose en el mítico Lotus Seven Serie IV lanzado en 1970. De hecho la propia Lotus le suministraba el chasis y algún que otro elemento. Los motores, cajas de cambio, transmisiones,  suspensiones y frenos eran suministrados por SEAT . La carrocería, en fibra de vidrio, se moldeaba aquí. Por su diseño y línea inconfundible no podía pasar desapercibido y este era su mayor atractivo.

El Mallorca se presento en el salón de Barcelona de 1972, pero su fabricación no se inicio hasta el año 1974, ya que antes hubo de poner en marcha la cadena de montaje,  realizar los trámites administrativos, conseguir las licencias y homologaciones, etc. etc.

En la prensa de la época se destacaba su llamativa estética,  sus buenas aceleraciones , sus potentes frenos, la fiabilidad de mecánica de serie, un cambio de marchas muy suave  y la facilidad de conseguir los recambios en los talleres SEAT.

Entre sus inconvenientes cabe destacar la dureza de la suspensión, la falta de ajuste de los asientos , que eran fijos,  una disminución importante de visibilidad con la capota cerrada y su precio que estaba entre las 350.000 y  400.000 pesetas  (2100 y 2400 Euros), dependiendo de los extras solicitados (Pintura metalizada, llantas de aluminio, tapicería, faros antiniebla, parachoques,etc.) con lo que su aspecto exterior variaba de unas a otras unidades.  Resultaba más caro que el SEAT 124 Sport 1800.

Se realizó en dos versiones basadas en las mecánicas más potentes de Seat en aquel momento, el motor 1430 y el 1800 FU. En este vehículo, de evidente utilización deportiva,  podían viajar dos personas, casi sin equipaje, disfrutando de una velocidad máxima de 150 km/h y una aceleración suficiente para alcanzar los mil metros con salida parada en algo más de 33 segundos. Los dos ocupantes quedaban protegidos, en caso de vuelco, por un arco de seguridad.

El logotipo del MALLORCA reproduce el escudo de Porsche del que se ha sustituido, en la parte central, el emblema de la ciudad de Stuttgart por el de la ciudad de Madrid, siendo este logotipo uno de los detalles que atestiguan los vínculos de Talleres Hispano Alemán con Porsche.

En 1976, García Peralta, socio de Ben, diseñaría la segunda serie, con la mayoría de sus componentes nacionalizados y seguiría montando el motor 1430 hasta 1977, posteriormente se monto el brioso y popular motor 1800 FU.

Al parecer, entre 1971 y 1978 se construyeron unas  250 unidades de las cuales actualmente siguen rodando varias unidades que en el mercado de ocasión pueden encontrarse a partir de 12.000 Euros
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Estética

No destaca tanto por su belleza o diseño, como por su agresividad. Desprovisto de puertas, con ellas o con la capota no deja de llamar la atención. El alojamiento externo de la rueda de recambio le favorece enormemente y más aun si está desprovisto de parachoques..


Visibilidad

Circulando con el coche descapotado la visibilidad es buena, pero esta se pierde en gran proporción al montar la capota, que a propósito, su montaje es bastante simple. El cuadro de mandos es bien visible a excepción del cuenta revoluciones que se tapa con la mano derecha.

Conducción

En ciudad, la cualidad fundamental del coche era su increíble aceleración. En los 400 metros con salida parada, y con dos personas a bordo (160 kilos), se conseguía rebajar en 8 decimas de segundo el tiempo empleado por el mejor coche nacional del momento, el  del Seat Sport Coupé 1800. Es decir, que el MALLORCA era el rey en la salida de los semáforos. Esto era posible porque solo pesaba 650 Kg y tenia un manejo del cambio realmente delicioso, con palanca corta, de poco recorrido y muy suave, que permitía poner el coche en tercera pocos en  segundos. En resumen: acelerando o recuperando, este coche no tenia rival dentro de la producción nacional.

Si a lo expuesto anteriormente, se le añade que la dirección era sumamente rápida, permitía evolucionar dentro del tráfico con suma agilidad. Aunque para ello había tres pequeños inconvenientes, el primero era que el coche tenía su máxima anchura a nivel del tren posterior, marcada por las aletas posteriores, y no por las anteriores, pudiendo dar más de una sorpresa desagradable si se enfilaba un hueco muy justo y se creía que en pasando el morro ya pasaba todo el coche. El segundo problema era la visibilidad si se circulaba con la capota puesta, porque el plástico de la luneta era lo bastante turbio como impedir en buena parte la percepción visual. Y el tercer problema era la situación de los retrovisores, pues a pesar de permitir una excelente visión hacia atrás, estos obstruían la visión de las bocacalles y de las curvas tanto a derecha como a izquierda.

En carretera y desde el punto de vista mecánico, todos los componentes originarios del SEAT1430 suponían una garantía y una tranquilidad. El motor, elástico y robusto, tenía una potencia inaudita rara el peso que arrastraba.

El grupo cónico, en función del poco peso, sufriría mucho menos en las arrancadas normales que en su berlina de origen. Como resumen de la utilización motriz, tenemos un consumo que, sin ser asombrosamente bajo (ya que la aerodinámica del modelo tenia mucho que desear) , era discreto, pudiendo oscilar entre 7,5 y 10 litros, según se fuese de paseo en cuarta o a fondo por una carretera virada.

Con los frenos, otro elemento tomado del SEAT 1430, tampoco había problemas. La relación de superficie de frenada por kilo de vehículo era, sin duda, la más favorable de todos los coches de producción nacional existentes. En resumen, en aceleración, velocidad y frenada, este coche andaba sobrado.

Sin embargo, la suspensión para algunos era demasiado dura, tal vez motivado por la utilización de una llanta y neumático excesivos para el peso y potencia del coche. Pero con ello se conseguía un aspecto llamativo y estético, que es lo que se pretende en un coche de esta índole, pero el confort y el comportamiento en ruta se resienten ostensible.

La dureza de los muelles era excesiva, sobre todo delante, en carreteras con asfalto ondulado, la adherencia era muy precaria, por el excesivo rebote de las ruedas, y a alta velocidad era difícil mantener una trayectoria rectilínea impecable, sobre todo con viento lateral. En carreteras en buen estado, sólo se planteaban problemas en curvas tomadas muy fuertes, sean lentas o rápidas, porque el apoyo del coche no acababa de ser noble, pues como ya se ha dicho delante era muy duro y no balancea nada en dicho tren, el chasis se retuerce un poco y acaba por derrapar secamente de atrás. De todas maneras, con la rapidez de la dirección, y al poder de tracción o retención de que se disponía, el problema se solucionaba con facilidad por todo ello, en conducción rápida, el MALLORCA exigía una buena concentración y rapidez de reflejos.

El compartimiento posterior no era amplio pero permite llevar el equipaje de dos personas. La capota va plegada se comía bastante espacio, pero como lo normal en un viaje era llevarla puesta, o llevar el techo duro y dejar la lona en casa, quedaba todo el espacio disponible, excepto por el gato y las herramientas. El habitáculo delantero no tenia ni el más mínimo hueco donde dejar nada, aunque se le podía instalar una guantera.

El puesto de conducción

Si se quiere hacer una conducción deportiva, la situación ante los mandos es de primordial importancia, tanto por el propio placer de conducir como por seguridad. Los asientos del MALLORCA eran fijos y por ello se planteaban problemas en función de la estatura del conductor. La posición relativa de volante, cambio y asiento era buena, pero los conductores pequeños (menos de 1,60) o altos (más de 1,90) podían encontrar el volante demasiado lejos o demasiado cerca. Pero más problemática era la situación de los pedales que solo era ideal para quien midiese entre 1,80 a 1,85 metros de estatura. Los más bajos tenían que dejarse escurrir en el asiento -dejando un hueco entre la pelvis y la zona inferior del respaldo- para estar seguro de poder desembragar a fondo y no rascar al cambiar de marcha, y poder frenar con fuerza a fondo. Esto, unido a la dureza de suspensión y al escaso almohadillado de los asientos, era bastante molesto y cansado en un recorrido largo.

A esta incomodidad aun se tenia que añadir que el hueco del fondo era muy estrecho, quedando totalmente ocupado por los tres pedales de manera que el pie izquierdo siempre tenia que estar siempre apoyado en el embrague (procurando no apretar para no castigar el rodamiento de empuje), a menos que se colocara peligrosamente por debajo de los pedales para poder estirar la pierna.
La cremallera de la dirección era muy rápida, este defecto de hipersensibilidad se aumentaba por culpa del pequeño volante de 30 centímetros de diámetro exterior (que además, obstruía la visión de todos los instrumentos, excepto el manómetro). Pero no se podía poner un volante más grande, porque dificultaría enormemente la maniobra de entrada y salida del coche, que ya era de por sí bastante acrobática.

Equipamientos

El equipamiento, a pesar de ser simple, tiene todos los elementos necesarios para el control del motor . El coche traía su antirrobo y cinturones de seguridad, como es obligatorio, y además de otros detalles como el cenicero y en la versión de lujo, reloj y encendedor eléctricos.

Y hablando de la versión de Lujo, disponía de llantas de aleación ligera de seis pulgadas, con neumáticos 185/70, pintura metalizada, asientos tapizados en pana, moqueta en piso y maletero, parachoques delantero y trasero y luz de retroceso. Los faros y tapa de balancines eran cromados.